Códigos QR y motivos por los que incorporarlos en las aulas



Los códigos QR o ‘Quick Response Code’ son algo así como la nueva versión de los tradicionales códigos de barras. Reciben ese nombre porque se crearon pensando en el ‘Quick Response’, la respuesta rápida. Lo que se quería con ellos era descodificar información de la forma más veloz posible. Su similitud con los códigos de barras radica en que, al igual que los códigos que aparecen en cualquier producto, tras ser escaneados se accede a una determinada información almacenada en el propio código.

En muchas ocasiones dotar los centros educativos de las últimas tecnologías no es posible por la inversión económica que conlleva. Por ello, la búsqueda de herramientas o técnicas en las que se utilice Internet es una tarea constante entre los docentes para intentar incorporarlas al día a día de las escuelas.

Los códigos QR almacenan información y tras su escaneo llevan hacia páginas a través de URLs cifradas dentro del mismo código. Suponen una alternativa para los centros educativos como material extra, de apoyo o bien de refuerzo para los estudiantes. Una manera rápida, sencilla, económica y didáctica en la que tanto el profesor como el alumno encuentran beneficios.

Cómo crear un código QR

El código QR necesita únicamente de dos elementos: una URL y un programa encargado de generar códigos. Los códigos pueden introducirse como imagen en las páginas web, compartirse en redes sociales, enviarse por correo electrónico o bien imprimirse en papel en forma de documento.

En la actualidad se pueden crear códigos QR de forma sencilla, rápida, personalizada y gratuita. Existen dos tipos de códigos: estáticos y dinámicos. Los primeros no permiten modificaciones futuras en la URL, mientras que, en los segundos sí se pueden realizar cambios, sin suponer problemas para el usuario. Además, en el presente se pueden generar códigos QR online gratuitamente.

Una opción para los centros educativos es personalizar los mismos códigos QR con el logo del propio centro o incluso la foto del alumno, si se quiere dar un trato más cercano y exclusivo. Para estos casos existen páginas destinadas a la personalización de códigos QR como RCODEMONKEY. Y si la idea es crear un código QR tradicional hay multitud de portales como por ejemplo QRCODEGENERATOR o UNITAGQR.

Por qué aplicar los códigos QR en el aula

A continuación analizamos cuatro razones por las que utilizar el código QR en las aulas:

  • Complementar clases: Los códigos QR permiten a los docentes generar contenido extra tal como apuntes que añaden información al temario. Aunque también se puede incorporar contenido visual en forma de vídeos, imágenes o sonidos con el que complementar los contenidos compartidos en las aulas.

  • Método de evaluación: Los exámenes y pruebas siempre necesitan de mil ojos para evitar las tan temidas copias. Con los códigos QR se pueden crear diferentes pruebas o bien personalizarlas directamente de modo que las respuestas sean diferentes. Una manera de realizar evaluaciones continúas sin peligro de copia.

  • Yincana virtual: El contenido docente suele estar ligado a los libros, los apuntes y los trabajos. ¿Y si se crea una actividad al aire libre mediante códigos QR? De ese modo los alumnos aprenderán y asimilarán los conceptos en un entorno diferente al habitual en el que sus ganas se incentivarán al utilizar la tecnología durante el proceso.

  • Método de seguimiento parental: La educación y los estudios son temas de preocupación constantes para los padres. Pero no siempre se tiene disponibilidad para realizar un seguimiento diario. Los profesores podrán crear códigos personalizados a los que puedan acceder los padres con tal de comprobar los avances de sus hijos.

Queda demostrado que los códigos QR cuentan con multitud de beneficios educativos tanto para el centro como para los estudiantes. Además, su uso en las aulas supone por un lado, un modo de incorporar la tecnología a las escuelas y por otro lado, la atracción y motivación de los estudiantes por trabajar con un método diferente. Todo ello se traducirá en ganas de aprender, la clave del aprendizaje. ¿Te atreves a probarlo?